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Por: Beto Villa
El 29 de julio fueron exaltados al Salón de la
Fama Cal Ripken Jr. y Tony Gwynn, dos verdadero
embajadores del béisbol. Ripken Jr. sentó un
récord difícilmente de superar, 2.632 juegos
jugados consecutivamente. Mientras que Gwynn
logró ocho títulos de bateo. Ambos, batearon
3.000 ó más hits en un mismo equipo. Ripken con
los Orioles de Baltimore y Gwynn con los Padres
de San Diego.
En los próximos años habrá más jugadores
latinoamericanos que serán exaltados al Salón de
la Fama. De hecho, en los últimos años la labor
de los latinoamericanos le ha dado un gran
impulso de calidad al béisbol de Grandes Ligas.
Sin embargo, cuando se habla del Salón de la
Fama de Cooperstown, el último y mayor de los
reconocimientos posibles para un jugador, apenas
seis ex grandeligas del habla hispana han
logrado esa distinción..
Naturalmente, todo cambiará significativamente
en los próximos años, cuando comiencen a ser
elegible parte de la gran cantidad de jugadores
latinoamericanos que han dominado las Grandes
Ligas en las últimas dos décadas. Un total de 12
latinos han sido elevados a Cooperstown, pero
solamente la mitad lograron el mérito por su
actuación en las Grandes Ligas: Los
puertorriqueños Roberto Clemente y Orlando
Cepeda, el dominicano Juan Marichal, el
venezolano Luis Aparicio, el cubano Tony Pérez y
el panameño Rod Carew.
También, otros tres fueron seleccionados por el
Comité Especial de Ligas Negras: los cubanos
Martín Dihigo, José Méndez y Cristóbal Torriente.
El historial de los latinoamericanos en las
Grandes Ligas comienza en 1902, cuando el
colombiano Luis Castro jugó con los Atléticos de
Filadelfia. Luego vinieron los cubanos Rafael
Almeida y Armando Marsáns, años después debutó
la gran figura del lanzador cubano Adolfo Luque,
quien en 1923 tuvo registro de 27-8 y 1.93 de
efectividad. En 1933 debuta el primer mexicano
Melo Almada. En 1939 ingresa el primer
venezolano Alejandro Carrasquel, seguidamente en
1941 el primer boricua Hiram Bithorn. No
obstante, fue hasta después de que Jackie
Robinson rompiera la barrera racial, en 1947,
cuando realmente les fueron abiertas las
puertas. En 1949, debuto el primer afrolatino,
el cubano Orestes “Minnie” Miñoso, luego
vendrían figuras como los puertorriqueños Rubén
Gómez, Víctor Pellot Power, Roberto Clemente,
Orlando Cepeda. En 1956, aparecen los primeros
panameños, Humberto Robinson y Héctor López. Ese
mismo año debuta el primer dominicano Osvaldo
Virgil. En 1976 se abre paso el primer
nicaragüense Dennis Martínez.
Y por ahí sigue la gran secuela de grandes
figuras latinas que han brillado en el mejor
béisbol del mundo. Aseguramos que para la
ceremonia de 2010, cuando serán elegibles los
puertorriqueños Roberto Alomar y Edgar Martínez
y el venezolano Andrés Galárraga, que uno de
ellos va a ingresar al Salón de la Fama.
Al año siguiente llegará la primera oportunidad
para el inicialista cubano Rafael Palmeiro,
quien dejó unos números superbos, pero una
estela de dudas. Veremos que diga el panel
electivo.
villabeto@hotmail.com
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