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Por: Beto Villa
¡PIERNAS! Para aquellos que se preguntan
por qué Vladimir Guerrero camina como si tuviera
un dolor constante. Bueno, eso tiene su
explicación: nació con la pierna derecha más
larga que la izquierda y, para completar jugó
siete campañas en uno de los peores parques de
superficie artificial que haya habido en las
Grandes Ligas, el Olympic Stadium de Montreal.
Por suerte, ya no se juega béisbol ahí, por lo
menos de las Ligas Mayores. Durante ese
trayecto, Vladimir se estropeó sus rodillas,
hasta llegar a lo que es hoy. Sin embargo, sigue
siendo un jugador cinco estrellas.
¡ESTEROIDES! Es evidente que en el futuro,
todo aquel que sea elegible para ingresar al
Salón de la Fama y se sospeche sus jonrones
adulterados, se le va sacar en cara el consumo
de esteroides como una traba para el gran salto.
¿Matarán los números cualquier pronóstico
adverso? Si resulta cierto el uso de las
cuestionadas substancias, se le va ser difícil
entrar al sagrado templo de los inmortales, aún
y cuando hayan tenido números maravillosos.
Inclusive, los parques de climas adulterados, en
este caso el Coors Field, se le da poco crédito
a esos jugadores a la hora de elegir al Mas
Valioso de la liga. En 1995 Date Bichette (Rockies
de Colorado) disparó 40 jonrones, remolcó 123
carreras y bateó para .340, pero no fue escogido
el MVP de la Liga Nacional. Esa distinción le
correspondió a Barry Larkin (Rojos de Cincinnati)
con 15, 66 .394. Por igual, en la temporada de
2000, Todd Helton (Rockies de Colorado) bateó
horrores: 138 anotadas, 216 hits, 59 dobles, 42
jonrones, 147 impulsadas y .372 de promedio al
bate. Aún así, quedó 5to en las votaciones,
ganando el MVP Jeff Kent (Gigantes de San
Francisco) con 114 anotadas, 196 hits, 41
dobles, 33 jonrones, 125 impulsadas y .334. Así
mismo procederán los electores a la hora de
votar por aquellos de números adulterados, en la
época del “jugo”. ¡COMENTARIOS! Muchos
dicen que Miguel Tejada no es una gran inversión
estos días, dado su salario de 12 millones
anuales, su porcentaje de slugging no impresiona
a nadie, apenas un .430 y su alcance en el
campocorto se ha reducido. La ofensiva, cuanto
menos jonrones conecte, más difícil será que se
olviden las especulaciones sobre las vitaminas
B-12. Sin embargo, nunca se puede negar la
resistencia de Tejada. El dominicano jugó 1.152
juegos consecutivos, lo que es la quinta racha
más larga de la historia, antes de fracturarse
la muñeca en junio.
villabeto@hotmail.com
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