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Por: Beto Villa
Miguel Tejada uno de los mejores jugadores del
béisbol en la primera década del Siglo XXI, se
ha metido en problemas por mentir muy a menudo.
Lo más reciente fue que al ser entrevistado en
un programa televisivo dijo que su edad era 31
años, en vez de los 33 que es lo legal. Le
preguntan: “¿…qué edad tienes? --“Tengo 31 años
de edad”. --“¿Estás seguro? --Claro, por qué
tengo que mentir, yo nací en 1976”. Seguidamente
el entrevistador le saca una partida de
nacimiento que obtuvo en República Dominicana.
Tejada la miró fijamente el documento, y dijo
“sí debía ser correcta… pero, yo he venido aquí
a hablar de béisbol…”, y con la misma se quitó
el micrófono y se retiró. Posteriormente, le
dijo al gerente general de los Astros de
Houston, Ed Wade, la verdad. Que tenía en mente
decirle eso… y que se corrigiera la información
falsa que le dio a los Atléticos de Oakland
cuando firmó con ellos en 1993.
Todo este bochorno se lo pudo haber evitado el
dominicano, ya que tuvo su oportunidad de
corregir esa falsa edad que fue un producto de
un mal consejo. Resultó que cuando tenía 19
años, le aconsejaron que dijera que tenía 17.
Esto, para impresionar al “scout” que lo estaba
viendo. Era una modalidad en esa época en
República Dominicana. Muy bien, era un muchacho
muy pobre y deseoso de firmar y jugar algún día
en las Grandes Ligas para ayudar a su familia.
Miguel logra su sueño al debutar el 27 de agosto
de 1997 con los Atléticos de Oakland.
En 2001, a raíz del famoso caso de Danny Almonte,
el jovencito lanzador que jugó en la Serie
Mundial de las pequeñas Ligas en Williamsport,
Pensylvannia. Danny fue registrado con 12 años
de edad, cuando realidad tenía 14 años. Lanzó un
juego sin Hits ni Carreras, y todos quedaron
maravillados… pero luego todo se supo. Y esto
fue el inicio oficial para hacer una ardua
investigación. De la misma, se descubrió todas
las artimañas que utilizaban los “agentes” de
estos muchachos para casarle provecho a sus
condiciones. Es decir, se destapó la famosa
“Caja de Pandora”, la cual reveló un sinnúmero
de casos de jugadores, que por ética profesional
omitimos, en gran parte porque ellos revelaron
sus verdaderas edades haciendo uso de la
“amnistía” que les la “nación del béisbol”. No
obstante, Tejada no lo hizo, considerando que el
tenía toda la oportunidad del mundo para
corregirla. Sin embargo, ahora que está entre la
espada y la pared dice la verdad. ¿Cuál es la
verdad?
Tejada se ha metido en ascuas, ya que tiene un
caso pendiente con la FBI, sobre un presunto
“perjurio”. A todas estas, sólo esperamos que
esta vez diga la verdad y aclare su situación de
una vez por todas, porque también se supo que su
verdadero apellido es “Tejeda” y no “Tejada”.
Claro, esto sería mínimo y perdonable. Muchas
gentes en Estados Unidos cambian sus nombres,
quizás para americanizarlo. Otros por error,
quizás este fue el caso de Tejada: una “a” en
vez de una “e”. Recordamos el caso del cubano
Dagoberto Campaneris, que cuando el goajiro
firmó con los Atléticos, puso garabateadamente
su apellido, y esto pereció que escribió “Campaneris”,
cuando en verdad su apellido es “Cam-pa-ne-ría”.
Todo esto se quedó así, y él nunca lo objetó.
villabeto@hotmail.com
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