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Cuba

Desde que se inició el béisbol en Estados Unidos 1839, Cuba estuvo muy unida a ese inicio. De hecho, Cuba es considerada la cuna del béisbol en Latinoamérica, cuyo comienzo en la isla se remonta a 1865, cuando un grupo de jóvenes norteamericanos le enseñó a los habaneros el arte de jugar pelota. Años después, cuando el pueblo cubano se encontraba estremecido por el acoso hacia los estudiantes revolucionarios en 1875, muchas familias ricas o de clase media, enviaron a sus hijos a estudiar a escuelas y universidades de Estados Unidos. Muchos de ellos, incluyendo a Nemesio Guillo (considerado el fundador del béisbol en Cuba), José Dolores Amieva y sus dos hermanos, se enamoraron con el béisbol que se practicaba en el norte y cuando regresaron a Cuba, introdujeron la técnica y ayudaron a propagar el deporte. Seguidamente crearon un equipo en Matanzas y comenzaron a jugar en terrenos baldíos, que no tenían cercas y parecían potreros. En cosa de años se construyó en Pueblo Nuevo, Matanzas, el histórico estadio del Palmar del Junco, reconocido como el primer parque de béisbol en Latinoamérica, el cual perteneció a los antepasados del doctor Martín del Junco, famoso abogado, Fiscal de la Audiencia de La Habana y lanzador amateur en sus días de estudiante. Posteriormente se le construyó una tribuna con techo y otra a la intemperie conocida como la “gradas del sol”. El primer juego en el Palmar del Junco se celebro el domingo 27 de diciembre de 1874, entre el Matanzas y el Habana. Ahí comenzó oficialmente el primer juego profesional en la Cuenca del Caribe y Latinoamérica. En esa fecha inaugural, el equipo representativo de La Habana masacró al de Matanzas con anotación de 51-9, apoyados en el lanzamiento de Ricardo Mora y el bateo del receptor Esteban Bellán, el mismo que en 1871, jugando para el Troy Haymakers se convirtió en el primer jugador latinoamericano en jugar pelota profesional en Estados Unidos. Bellán jugó con ellos dos años, en 1873 militó con el New York Mutuals, ambos equipos de la Asociación Nacional, la primera liga profesional en el mundo.

En 1877 llegó al puerto de Matanzas, un barco escuela de Estados Unidos, cuyos tripulantes tenían un equipo de béisbol compuesto por diez jugadores, no nueve, como fue la reglamentación establecida por Alexander Cartwright. Resultó que ellos habían ideado poner a un “right-short” (jardinero corto), parecido a como suelen utilizar los equipos de softbol, o la nueva modalidad del bateador designado en la Liga Americana, que presenta a 10 peloteros por equipo, aunque solamente nueve se encuentran a la vez en el terreno. Como era de esperarse, la visita de los marines fue momento propicio para que los nativos concertaran un encuentro con los norteños en el Palmar del Junco. El equipo Matanzas compuesto entre otros por los tres hermanos Amieva; Lamadrid y el abuelo de Sammy Colón, se enfrentaron a los marines celebrando de esta forma el primer encuentro internacional en la historia del béisbol cubano y latinoamericano.

La pasión del béisbol fue máxima en la Perla de las Antillas que se apoderó de todos los cubanos, haciendo que al año siguiente (1878) se creara la Liga Profesional del Béisbol Cubano. Se construyeron estadios por todas partes y en La Habana, docenas de aficionados acudían a los “placeres” como las Canteras de Medina, Melitón, Hacendados, el Placer de Peñalver y la Quinta de Torrecillas en Puentes Grandes, para ver los juegos de béisbol. Fue en esta era, donde los españoles quisieron imponerles a los cubanos el balompié, alegando que se trataba del “deporte de los reyes”, pero los cubanos respondían diciendo que el "Béisbol era el rey de los deportes”. Así nació la famosa frase, y era que los nativos llevaban ese deporte en la sangre.

En las ligas cubanas se desarrollaron jugadores de la talla de Armando Marsáns y Rafael Almeida, ellos dos con los Rojos de Cincinnati se convirtieron en 1911 en los primeros cubanos en jugar en las Grandes Ligas. Martín Dihigo, quien también jugó en las Ligas Negras de Estados Unidos, reconocido como el jugador cubano más completo que ha existido, fue exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown en 1977. Adolfo Luque fue el primer latino que jugó en una Serie Mundial, lo hizo en 1919 con los Rojos de Cincinnati. En 1923 obtuvo la bicoca de 27 victorias y una pírrica efectividad de 1.93, liderando las Grandes Ligas en esos dos renglones. En 1949 Orestes Miñoso, Indios de Cleveland, se convierte en el primer afrocaribeño que juega en las Grandes Ligas. El lanzador Camilo Pascual, Mellizos de Minnesota, llega a ser el primer latino que logra 200 ponches o más en una temporada. Atanasio Pérez, Rojos de Cincinnati, fue considerado en su época el impulsador de carreras más oportuno. En 2000 ingresó al Salón de la Fama. A ellos se le suman una constelación de estrellas como Tony Oliva, Tony “Haitiano” González, Cookie Rojas, Tony Taylor, Zoilo Versalles, Mike Cuéllar, Dagoberto Campaneris, José Cardenal, Luis Tiant, Orlando “El Duque” Hernández y otros.

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